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Autor Tema: NUTRICION {Semilla de Amaranto}  (Leído 19285 veces)
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« en: Enero 21, 2009, 03:06:03 »

Nutrición
La semilla del Amaranto contiene una gran cantidad de proteínas, entre un 16 y un 18%, mucho más que los cereales de la familia de las gramíneas. No obstante este contenido en proteínas es un aspecto mucho más esencial para los países del Tercer Mundo, que para los países ricos que sufren con frecuencia una alimentación un poco demasiado proteínica, en razón a su crecimiento demográfico y a la desertificación de numerosos territorios.
 
Por el contrario, la proteína de la semilla de Amaranto es una de las más equilibradas que se conocen y esta propiedad por sí misma debería bastar para considerar el Amaranto como una de las plantas más prometedoras para la alimentación del ser humano. Según las normas de la FAO se atribuye a la proteína ideal el valor de 100, y es muy interesante comparar los valores de las proteínas más utilizadas en la alimentación humana: la proteína de la semilla de Amaranto alcanza un valor de 75 (y según ciertos autores de 87), la del maíz tiene un valor de 44, la del trigo un valor de 60, la de soja un valor de 68 y la de la leche de vaca un valor de 72.
 
Así, las proteínas de cereales utilizadas en Occidente son muy pobres en lisina, uno de los aminoácidos esenciales para la salud humana:la semilla de Amaranto contiene dos veces más lisina que el trigo y tres veces más que el maíz. La Academia Nacional de las Ciencias en  EEUU ha valorizado que la mezcla de harina de maíz y harina de Amaranto permite beneficiarse de la proteína ideal con un valor de 100.
 
El valor nutritivo de los Amarantos con semillas es una de las finalidades esenciales del repertorio, la evaluación y el mejoramiento de los millares de cultivares utilizados por numerosos pueblos del planeta. Por ejemplo en Shimla, (India), los investigadores han descubierto variedades de Amaranto conteniendo más de un 22% de proteínas en las semillas y más de un 7% de lisina en la proteína, mientras que el contenido medio es de un 5%. Podemos nuevamente afirmar que esta cantidad de lisina en la proteína de las semillas de Amaranto es un aspecto esencial para el equilibrio de la alimentación en los países del Tercer Mundo, cuyos alimentos básicos son con frecuencia los cereales.
 
Las poblaciones de los países ricos que consumen mucha carne encuentran en ésta la cantidad necesaria de lisina para la salud humana.
 
No obstante nos parece extremadamente importante proponer a esos países ricos, el consumo de cereales más equilibrados que permitirían tal vez disminuir el consumo a veces excesivo de carne en un mundo que sufre de malnutrición. Además de la calidad de su proteína, la semilla de Amaranto contiene mucho calcio, fósforo, hierro, potasio, zinc, vitamina E y vitamina B.
 
Esta riqueza nutritiva es también la que distingue al Amaranto con hojas de las otras verduras con hojas. Las hojas de Amaranto son efectivamente una fuente excelente de caroteno, hierro, calcio, proteínas, vitamina C y oligoelementos. A título de comparación, hay por ejemplo en las hojas de Amaranto con semillas, tres veces más vitamina C, 10 veces más caroteno, 15 veces más hierro, 40 veces más calcio que en los tomates.
 
Las hojas de Amaranto contienen tres veces más vitamina C, tres veces más calcio y tres veces más niacina que las hojas de espinaca.
 
Tomemos de nuevo el ejemplo del Amaranthus palmeri,  consumido extensivamente por los pueblos Yaqui, Papago y Pima del desierto de Sonora en América. ¡Contiene 3 veces más calorías, 18 veces más vitamina A, 13 veces más vitamina C, 20 veces más calcio y 7 veces más hierro que las hojas de lechuga!
 
Los Amarantos, tanto los que tienen semillas como los de hojas constituyen verdaderas centrales solares. Forman parte de las plantas privilegiadas del planeta que utilizan un modo de fotosíntesis llamado C4.
 
Este modo de fotosíntesis es particularmente eficaz en todas las condiciones climáticas de sequía, de calor extremo y gran intensidad solar y permite a estas plantas convertir dos veces más luz solar en “crecimiento” que las otras plantas utilizando un modo de fotosíntesis C3, y esto para la misma cantidad de agua. Su productividad puede variar considerablemente en función de las variedades, de los climas, la riqueza del suelo, etc... y pueden producir entre 500 kg. y 5 toneladas de semillas por hectárea.
 
Las variedades introducidas en los EEUU por el Instituto Rodale y ciertas universidades, como la de Plainsman y K 432,  se dice que pueden producir un promedio de 2 toneladas y media por hectárea. En algunos terrenos de experimentación se han llegado a obtener 6 toneladas por hectárea.
 
Ciertas investigaciones realizadas en China han puesto en evidencia que el Amaranto consume 40 % menos de agua que el maíz sembrado en el mismo momento. La cepa 1024 del Instituto Rodale envía sus raíces a casi 3 metros de profundidad ¡y su sistema de raíces llega a alcanzar 200 kilómetros de longitud!
 
Las semillas de Amaranto son diminutas ya que un gramo contiene un promedio de 1000, pero puede contener hasta 3000. No es extraño tener magníficos panículos conteniendo más de 100000 semillas. ¡Hay reportajes que muestran que se han podido obtener en ciertas plantas 450 000 semillas!
 
Esto no es sorprendente cuando vemos que siembras espontáneas de Amarantos con semillas creciendo aisladas, sin ser molestadas por otras plantas, pueden alcanzar tres metros de altura y una envergadura de más de un metro, con tallos de 5 cm. de diámetro en la base
 
Es admirable el genio de los pueblos de montaña o desierto, que durante milenios han transformado y mejorado los Amarantos salvajes, con tallos e inflorescencias picantes y con semillas amargas, en magníficos panículos con inflorescencias dulces y semillas sabrosas irradiando todos los colores del arco iris, que son un homenaje a la belleza, la verdadera nutrición y la sabiduría de la co-evolución del ser humano con su entorno.

      Kokopelli Seed Foundation
http://www.kokopelli-seed-foundation.com/e/index.html



Las semillas de amaranto se venden en cualquier dietetica y son 4 veces mas baratas que la nuez o la avellana.
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« Respuesta #1 en: Enero 21, 2009, 03:16:37 »

Rica herencia maya

Pese a la devastadora “conquista” española (recordemos la quema de cultivos indígenas por el carácter sagrado que adquirían los alimentos para estos pueblos), hemos recibido de los mayas preciosos tesoros nutricionales. Luego del amaranto y las algas espirulina, ahora la moderna investigación científica ha “redescubierto” a las semillas de chía.

Para los mayas, la chía (Salvia hispanica) era uno de los cuatro cultivos básicos destinados a su alimentación, junto al maíz, el poroto y el amaranto. De allí que ofrendaban estas semillas a los dioses, en agradecimiento por las cosechas. El uso y el cultivo de la chía en el valle de Méjico, se remonta a unos 3.500 años a.C. Para los nativos, la chía era sinónimo de aceite. En dialecto nahuatl la palabra chiactic significa aceitoso o grasoso. El nombre Chiapas, actual estado al sur de Méjico, significa “agua de chía”. (Faka: dicen que los indios del oeste de Norte America comian solo el equivalente de una cucharada para resistir un viaje de 14 horas. http://www.scribd.com/doc/419687/CHIA-ALIMENTO-MILENARIO )

Aunque la desconozcamos, la chía resulta muy confiable como fuente alimentaria, algo demostrado por los mayas en su extendida utilización. A estas conclusiones arribaron los investigadores de la Universidad de Arizona (EEUU), promoviendo la recuperación de este cultivo subtropical en dicho país, Méjico y Argentina.

Los aztecas usaban la chía en distintos preparados nutricionales y medicinales, como así también en la elaboración de ungüentos cosméticos. Era fuente de energía para travesías prolongadas y alimento para los guerreros, combinada con maíz. Una comida típica (tzoalli) la preparaban con semillas de amaranto y chía tostadas, miel de maguey y harina de maíz. La harina de chía tostada se utilizaba en la preparación de una popular bebida refrescante y nutritiva, costumbre que, con variantes, hoy persiste en Centroamérica y se denomina “chía fresca” (agua, limón y chía). Los ceramistas y pintores utilizaban el aceite de chía para la preparación de barnices y pinturas, que se destacaban por su brillo y resistencia al envejecimiento. La harina de chía podía ser almacenada mucho tiempo, podía transportarse fácilmente en viajes largos y se utilizaba como moneda de pago para tributos y transacciones.

CARACTERÍSTICAS NUTRICIONALES

Si bien la moderna investigación de la chía se basa en su gran aporte de ácidos grasos esenciales, estas pequeñas semillas deben ser consideradas como excelentes integradores alimentarios, dada su riqueza en componentes nutricionales. Las semillas de chía representan la fuente vegetal con más alta concentración de omega 3. Poseen un 33% de aceite, del cual el ácido linolénico (omega 3) representa el 62% y el linoleico (omega 6) el 20%. La chía es el cultivo con mayor porcentaje de AGE al tener el 82% de sus lípidos con dicha característica.

Los AGE, y sobre todo los omega 3, cumplen importantísimas funciones orgánicas. Dado que el tema excede el marco de esta obra, invitamos a consultar el libro “Las Grasas”. Aquí nos limitamos a indicar sus principales beneficios para la salud: disminuyen el índice de enfermedades coronarias; ayudan a normalizar la presión arterial elevada; reducen el nivel de colesterol; protegen al corazón contra daños causados por ataques cardíacos; juegan un papel fundamental en el mejora de los sistemas nervioso e inmunológico; ayudan en el sano desarrollo del embarazo y del crecimiento infantil.

Pero además de los AGE (o tal vez por eso), la semilla de chía está muy bien dotada de antioxidantes, los cuales, además de resultar un saludable aporte dietario y terapéutico, sirven a la buena conservación del aceite. Esto explica como los mayas, sin grandes técnicas de conservación, podían almacenar la harina de chía durante largos períodos sin que se pusiese rancia, algo poco habitual en semillas oleaginosas. Los antioxidantes, además de proteger los ácidos grasos, nos protegen de tumores, afecciones cardiovasculares, inflamaciones, virus y radicales libres. Es importante señalar la importancia de los antioxidantes naturales que contiene la chía (principalmente flavonoides), en relación al amplio uso de compuestos sintéticos que hace la industria para preservar los aceites; los antioxidantes sintéticos están sospechados de ser cancerígenos y de inhibir el efecto de ciertas medicaciones.

Más allá de su excelente perfil lipídico, la chía tiene buena dosis de proteína (23%), sin ausencia de los aminoácidos esenciales y con buen contenido de lisina, aminoácido limitante en los cereales. La chia no posee gluten, o sea que puede ser consumida por los celíacos. En materia de vitaminas, es una buena fuente del grupo B. La carencia de vitamina B es uno de los factores que incrementan el índice de homocisteína en sangre, lo cual favorece la formación de depósitos de placas en las paredes arteriales e incrementa el riesgo de afecciones cardiovasculares y apoplejía.

Pero es en materia de minerales que la chía vuelve a destacarse. En materia de calcio, posee 714 mg en la semilla entera y 1.180 mg en las semillas parcialmente desgrasadas (harina); para dar una idea, la leche tiene apenas 125 mg, o sea entre 6 y 10 veces menos. Además posee gran riqueza en magnesio (390 mg), potasio (700 mg) y fósforo (1.057 mg), minerales sinérgicos al calcio. En materia de oligoelementos, la chía es una gran fuente de hierro (16,4 mg). Este valor trepa a 20,4 mg en la harina y casi triplica al hígado vacuno. La chía también contiene buenos valores de cinc y manganeso, siendo muy pobre en sodio.

Otra virtud de la chía es su buena cantidad (27%) y calidad de fibra, sobre todo en forma de fibra soluble (mucílagos). Este tipo de fibra retarda el índice de glucosa en sangre y reduce la absorción de colesterol.

PROPIEDADES TERAPEUTICAS

Las semillas de chía aportan los siguientes efectos: antioxidante, antiagregante plaquetario, antiinflamatorio, antimutagénico, anticarcinogénetico, antiviral, laxante, hipotensor, hipocolesterolemiante, hipoglucemiante, inmunoestimulante, tónico cardíaco y nervioso, y alimento mineralizante, vitamínico y proteico.

El consumo de chía resulta útil en casos de celiaquía, depresión, estrés, diabetes, obesidad, problemas gastrointestinales, tumores, artritis, asma, afecciones cardiovasculares y pulmonares, soriasis, arteriosclerosis, anemias, embarazo, lactancia, crecimiento, convalecencias y debilidad inmunológica.

USOS Y APLICACIONES

La chia puede utilizarse a través del aceite de sus semillas, obviamente cultivadas en forma orgánica, prensadas en frío y sin proceso de refinado. Dado su alto contenido de omega 3, bastaría con ingerir apenas unos gramos de aceite (una cucharadita) en crudo, a fin de cubrir las necesidades diarias de ácido linolénico. Dada la baja proporción de omega 6 en su composición, la mezcla con aceite de girasol permite obtener un equilibrado suplemento de AGE, con la relación ideal entre los omegas 6 y 3: 4 a1. Obviamente que son aceites para consumir en frío y sin proceso alguno de cocción, a fin de preservar sus delicados principios nutricionales.

Asimismo, el consumo de las semillas de chía es una buena forma de beneficiarse con su aporte de omega 3. Incluso tras ser prensada para generar aceite, la semilla de chía continúa sorprendiendo por su buena concentración de AGE y de otros nutrientes (como los 1.180 mg de calcio y los 20,4 mg de hierro); de allí su empleo en forma de harina, técnicamente llamada semilla parcialmente desgrasada.

La riqueza nutricional de la chía, la convierte en ingrediente ideal para adicionar a productos de panificación y a un sinnúmero de preparaciones culinarias y bebidas. Los requerimientos diarios de omega 3 se cubrirían con apenas cuatro gramos de harina. En el caso de consumir la semilla entera, conviene ingerirla molida (harina) o muy bien masticada, para permitir su correcta metabolización.

Tal vez los factores limitantes para una mayor difusión del consumo de la chía sean, por el momento, el desconocimiento de sus virtudes y el económico. Dado que no se trata de una semilla oleaginosa propiamente dicha, y que se procesa artesanalmente en frío, la producción de su aceite es más costosa. Pero este argumento se neutraliza con la baja dosis diaria que se requiere para cubrir las necesidades mínimas. Además siempre se puede consumir la semilla (entera o en forma de harina), alternativa mucho más económica y que permite capitalizar nutrientes que no están presentes en el aceite (el caso de minerales y fibra).


Extraído del libro “Alimentos Saludables”.

para mas datos sobre el consumo visiten esta pagina... http://endorfina.bligoo.com/content/view/289220/Semilla_de_Chia_El_Alimento_Ancestral_Vuelve_al_Presente.html



saludos chicos
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fa-k
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« Respuesta #2 en: Enero 21, 2009, 03:17:33 »

vale decir que tambien se puede encontrar en cualquier dietetica y la verdad, tampoco es caro.


abrazooo
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Sephiroth
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One-Winged Angel


« Respuesta #3 en: Abril 25, 2012, 09:47:53 »

Wow! Admito que leí la mitad del post, pero suena interesante. No soy partidiario de los cereales jeje pero lo voy a probar. Ojalá algún día vendan Semillas del Ermitaño
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Thai
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U MAD?


« Respuesta #4 en: Abril 26, 2012, 06:59:46 »

Al que le interese, le resumo: El amaranto tiene muchas proteinas.
Se lo usa para engordar a los nenes en santa fe que estan un paso antes de la desnutricin maxima (necesitar suero)
Una cucharada con leche a la mañana, o dos es buena cantidad.
el 75% es proteinas.
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Por el poder de la verdad, mientras viva, habré conquistado el universo.
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